Hermosisimas palabras del gran Tato Deluca para con nuestra obra. Gracias Tato.

Por Pedro Deluca “Crónicas del pueblo donde nunca pasa nada”

DESAPARECER

Se vuelve algo complicado escribir objetivamente desde la admiración y el cariño, sin embargo deseo comenzar esta serie de crónicas del pueblo donde nunca pasa nada contándoles acerca del que quizás sea el disquito del año. “Disquito” expresado desde ese lugar de tesoro encontrado que te deja preso de sensaciones inmensas, es que uno se siente atrapado como en algunos de aquellos laberintos de los que es muy difícil escaparse porque el sol le ha derretido la cera a sus alas. Desaparecer, desarma y sangra. Desaparecer es una experiencia de presencia. Sólo desaparece que lo que no queremos o no podemos ver, lo que dejamos ir, lo que perdemos. Y, allí, en la oquedad de lo intangible, las ausencias duelen y se llevan las penas en canción. Rulo Godar & Nación Wiphala conmueven desde todos esos espacios vacíos que supieron recuperar: espacios que han sido invadidos por tantas injusticias. Sanar porque uno sabe que al fin los dioses ahora rezarán por cada uno de nosotros. Aunque la melancolía está latiendo en cada letra y en cada arreglo musical, Desaparecer no es un obra depresiva ni opresiva y se agradece. Con temáticas tan humanas y verdaderas hubiera sido fácil ser demagógico y complaciente, pero toda la banda parece haber decidido no tratarnos como idiotas y dejarnos libres para sentir que las espigas crecen en el barro y que cada uno está tan lleno de espigas e inundado de tantos barros que las metáforas las completa como desea y así el disco no te expulsa: te incluye. La noche del debut de la banda en Vinilo, uno se sentía como afortunado espectador de una experiencia única, el afortunado espectador que tendrá en su haber la chapa de “yo los vi cuando tocaron por primera vez”. Porque desde esas primeras emociones, uno supo fehacientemente que lo que veía y escuchaba no era algo más; desde ese momento supimos que algo inmenso estaba sucediendo ante nuestra vulnerable humanidad. Porque Rulo Godar & Nación Whipala crearon una obra que en grabación es compleja, bella y profunda, pero que en vivo se vuelve demoledora. La banda tiene escenario pasado y pisado y se planta, crece, vive en él. Afortunadamente -supongo que por el ímpetu que da mostrar lo que tanto tiempo y laburo ha llevado crear y fusionar- los RG&NW se están presentando en nuestra ciudad bastante seguidito, así que no va a resultar difícil encontrarlos (encontrarse). Pero el disquito está ahí, a mano. Se puede escuchar en varios links y en varias aplicaciones, pero cómo perderse la experiencia del objeto atesorado. Hay dos versiones: la latita y el librito. Y la del librito es sublime: con ilustraciones originales del Tano Verón (que pudimos ver materializarse y cobrar vida en La Trocha) y un texto bellísimo de Lucila Matteucci. La banda la integran Rulo Godar, Marcos Porcar, Joaquín Romero, Tula Ismael y Martín Campissi. En el disco, aparecen colaboraciones de artistas locales que se adivinan en equilibrio y emoción profunda con el proyecto. Así que acá estamos, escuchando y escribiendo; escuchando, sintiendo y escribiendo. Y la banda me está preguntando: “¿Dónde estar cuando viene el dolor?” En cualquier lugar, en todos los lugares, en el pueblo donde nunca pasa nada; pero sanando con Desaparecer.

Fuente: Pedro Deluca

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